Santa Inés vuelve a su casa tras la restauración

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La imagen regresa a la Iglesia del Señor San José tras sus restauración por Isabel Tejera Quintela

Esta escultura de madera tallada policromada con técnica de dorado al agua, decoración con la técnica de estofado. Fue realizada por el escultor utrerano, Ruiz Gijón (Utrera (Sevilla), 1653 – Sevilla, 1720)

La primera obra documentada del imaginero utrerano es la talla de Jesús Nazareno encargada en el año 1671 por la Hermandad de Pescadores de Alcalá del Río. La producción de estos años es todavía inmadura, llena de indecisiones estilísticas. También se le atribuye el conocido como Nazareno de Mairena, obra posiblemente realizada por el escultor en 1674, originariamente en el Convento de San Francisco de Carmona, hasta la destrucción del mismo en la década de 1930, cuando fue trasladada a Mairena. Son obras de rasgos muy marcados y de un sentimiento trágico y emotivo, exteriorizado en el semblante sin llegar a descomponerlo. Otras obras de estos años son la talla de Santa Ana y la Virgen Niña, de la iglesia de la Magdalena en Sevilla (1675), en la que trata el tema de la educación de la Virgen. La figura de santa Ana, aparece sentada, en actitud solemne, concebida como una robusta matrona, de rasgos avejentados. La figura de la niña tiene un mayor dinamismo y un rostro más expresivo. También el Cristo de los Vaqueros, obra de 1677, venerado en la Ermita de la Virgen de Escardiel de la localidad sevillana de Castilblanco del Arroyo. Otra bella composición es el San José de la iglesia de San Nicolás en Sevilla (1678). De 1680 datan las tallas de los cuatro evangelistas de la Hermandad del Museo en Sevilla. En la años siguientes realiza las obras cumbres de su producción artística, magistrales muestras de un estilo realista y extremadamente expresivo que busca conmover al espectador. Su obra más importante es el Cristo de la Expiración, conocido con el nombre popular de El Cachorro, que se venera en la Capilla de la Virgen del Patrocinio de Sevilla, comenzada en 1682 y terminada siete años después. Se trata de una de las figuras más perfectas de la imaginería andaluza, por dibujo, modelado, talla, policromía,verismo anatómico y magnífica expresión del rigor mortis. La talla está hecha en pino de Flandes y mide 1,89 metros.

En 1687 ejecutó la figura de Simón Cirineo, que posee la Cofradía de Jesús Nazareno de las Tres Caídas, de la parroquial sevillana de San Isidoro. Se presenta encorvada y con ropajes tallados al estilo del campesinado medieval. Es una representación extraordinariamente veraz de un hombre de pueblo, por lo que pudiera tratarse también de un retrato. Ruiz Gijón ha logrado expresar con un agudo naturalismo, el esfuerzo del hombre que ayuda a Jesús a cargar con el peso de la cruz.

Será entre los años 1688 y 1692, cuando Ruiz Gijón realiza las andas procesionales de la imagen sevillana de Jesús del Gran Poder, cuyas dimensiones son 2,36 por 4 por 1,52 metros.